Averías veraniegas: combustible, neumáticos y aerodinámica

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Continuamos con esta saga de calor y exceso de temperaturas, en la que vamos a ver cómo, además del sistema de refrigeración, otros sistemas menos comunes se ven bastante afectados por este aspecto meteorológico. 

Sistema de combustible

Cuando éramos unos chavales, había ciertos experimentos con algunos objetos cotidianos como jeringas de jarabe, o envases al vacío, que nos permiten observar el fenómeno de la presión en un circuito cerrado. En nuestros coches pasa igual en el sistema de combustible, pero no tiene tanta gracia. Sobre todo cuando el coche se para aparentemente sin motivo ninguno. Cuando llega el calor, el combustible de nuestros depósitos emite más vapor que en el resto del año, lo que significa que aumenta la presión en el depósito y se generan fuerzas que impiden el correcto funcionamiento del sistema de combustible.

Ahora bien, esto no es lo normal. Lo normal es que el sistema de ventilación y despresurización del depósito funcione correctamente y no tengamos estos problemas. Esto es fácil de comprobar, ya que al quitar el tapón de combustible, no debemos percibir demasiada presión proveniente del depósito. Para prevenir una correcta ventilación, lo ideal es revisar la limpieza de los diferentes puntos de ventilación del depósito, tubitos o pequeños orificios que podemos ver a veces en la boca de llenado, y que con aire o agua a presión podemos limpiar.

Hay algunos vehículos que son más sensibles a la temperatura del combustible: cuanto más modernos, más sensibles. Algunos de estos coches llevan incorporados radiadores de gasoil y de aceite para evitar excesos de temperatura en ambos líquidos. Debemos limpiar de vez en cuando dichos sistemas de refrigeración, para que estos radiadores cumplan su función y bajen lo suficiente la temperatura del combustible o del aceite. 

Neumáticos y presiones

No solo las partes mecánicas de nuestro coche sufren grandes desgastes y tensiones a causa de las altas temperaturas, sino que partes que damos por hecho que están y son hechas para aguantar todo tipo de climatologías necesitan de cierto mantenimiento y revisión. Por ejemplo, cuando circulamos haciendo el típico viaje de verano para ver a la familia en otra provincia, una de las cosas o pautas que se les pasa a la gran mayoría de los conductores es mirar el estado general de los neumáticos. Los neumáticos se calientan con el roce del asfalto, pero aún más en verano, ya que el asfalto puede alcanzar temperaturas que rondan los 50ºC o más. 

Debemos revisar la presión de los neumáticos antes de salir, y revisar también su estado en general, ya que en verano es cuando más se puede dar un reventón debido a una banda dañada o por un daño grave en el flanco del neumático. Por ejemplo, si un neumático se está desgastando por los lados más que por el centro, es bastante probable que ese neumático tenga una presión que no sea la adecuada, o bien que la alineación de ese eje esté mal. En ambos casos, es aconsejable revisar la alineación y la presión de los neumáticos, y en caso necesario sustituirlos.

Aerodinámica

Los coches no tienen la mayoría de tomas de aire en el frente o en el capot porque los ingenieros se aburrieron y decidieron ponerlas a su entero antojo. Lo cierto es que un paragolpes que está dañado, suelto o remendado (he visto de todo), afecta gravemente a la refrigeración de ciertos elementos como frenos, radiadores e incluso la refrigeración del cárter donde se encuentra el aceite.

Soy enemigo de elementos innecesarios en los coches, pero estos plásticos, cubrecárter incluido, tienen su función, y aunque no lo parezca, todo esto repercute en consumos y duración de algunas piezas vitales de nuestro coche.

Siempre es mejor prevenir

Lo más sencillo, cambiar una rueda en plena carretera, y eso si es que lleváis rueda de repuesto, es una ardua tarea para la mayoría de la gente. Revisar los neumáticos antes de salir es más sencillo y limpio, prevenir antes que curar.

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