Averías veraniegas: sistema de refrigeración

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Como cada año, nos acercamos al temido verano español. Esta estación es portadora de algunas averías específicas, sobre todo en sistemas que sufren más en esta época del año. En esta saga de artículos vamos a repasar los puntos claves a comprobar, averías típicas, y cómo prevenir algunas de ellas para no vivir un auténtico infierno en el taller, además del que ya vivimos de por sí en verano. Veamos pues esta primera parte de la saga, protagonizada por el sistema de refrigeración.

Refrigeración

De todos los amigos, conocidos, familia y demás personas que nos rodean en nuestras vidas, solo unos pocos son conscientes de cómo mantenerlo correctamente.

Este sistema es vital para el correcto funcionamiento de nuestro motor, ya que se encarga de que el motor trabaje a su debida temperatura. Este trabajo es relativamente fácil, siempre y cuando se mantenga debidamente y se repare en función de los daños que reciba. Hay cuatro puntos clave a tener en cuenta para su correcto funcionamiento. 

Ventilador

Es el encargado de absorber el aire del exterior y hacerlo pasar por el radiador, enfriando el líquido refrigerante que este contiene. Este elemento se puede mover vía motor eléctrico o mediante el propio movimiento del motor, normalmente con un embrague llamado viscoso.

Debemos vigilar que salte a su debida temperatura, ni mucho antes ni demasiado tarde, ya que si salta demasiado tarde, le será muy difícil reducir la temperatura del refrigerante, y pondremos en peligro partes vitales del motor. Hay que observar que no haya obstrucciones en su giro, ni cables que pueda arrastrar, y por supuesto no intentar hacerlo girar con los dedos, ya que los podemos perder con tremenda facilidad. 

Radiador

Construido en aluminio y recubierto de dos lados opuestos de plásticos/metálicos, es el encargado de canalizar el aire frío producido por el ventilador. Una vez ese aire frío pasa a través de las celdillas metálicas, el refrigerante empieza a reducir su temperatura, absorbiendo esa variación negativa de temperatura, y traduciéndose en un descenso de la temperatura del motor. 

Este elemento es sencillo de mantener. Exteriormente debe presentar un aspecto limpio, sin grietas, fugas o golpes, pero interiormente es también muy importante un debido mantenimiento, ya que si no lo limpiamos de vez en cuando, vaciando el refrigerante viejo, y echando nuevo, las preciadas celdillas se llenarán de suciedad, lo que mermará gravemente la capacidad de refrigeración de este elemento.

Bomba de agua

El tercer candidato a los premios por sobrecalentamiento se encarga de mover todo este refrigerante fresco por el circuito y hacerlo llegar al motor. Este elemento se sustituye por seguridad junto con el kit de distribución, o también por avería de la misma. Si alguna vez habéis visto una bomba de una lavadora doméstica, es prácticamente igual, solo que se mueve por correas auxiliares o piñones (aunque es más raro). 

Su avería viene dada por rotura o desgaste excesivo de las paletas encargadas de mover el refrigerante, o bien por los cojinetes del eje de la misma, que se obstruyen con suciedad y gripan, bloqueando de esa manera el correcto funcionamiento de la bomba.

No merece la pena intentar arreglarla, a no ser que sea un modelo exclusivo y no haya manera de encontrar recambio. Sin embargo, sí aconsejo investigar en foros y talleres si hay un recambio mejor que el original, ya que es posible que alguna empresa externa haya mejorado este elemento, aumentando de esta forma la vida útil de la bomba en sí.

Termostato

El termostato es el cuarto y último punto a revisar en nuestro sistema de refrigeración. Como tal, es una pieza sencilla, aunque ha evolucionado con el tiempo, y algunos incluso incorporan electrónica, pero su función sigue siendo la misma, esto es, abrir o cerrar el circuito de la refrigeración. Este elemento es pequeño y normalmente fácil de cambiar.

Si se observa una anomalía en la temperatura del refrigerante, es el punto a comprobar más económico de todos, y muchas veces el causante de problemas tanto en invierno (abierto) como en verano (cerrado), causando averías importantes como dañar la culata, que pasa de valer 13€ de termostato a 1000€ en el mejor de los casos.

Más vale prevenir que curar

Solo con este artículo os aseguráis con un 80% de fiabilidad o más de no quedaros tirados en una carretera por culpa del sistema de refrigeración. Comprobar es barato, arreglar caro.

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