Carnet B: licencia para obstaculizar

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Creo recordar que anteriormente en algún artículo he mencionado que cuando era pequeño conducía alegremente por el pueblo de mis padres y otros caminos que no estaban asfaltados. Al cumplir la edad de 18 años, me saqué el permiso de conducir tipo B, y me convertí oficialmente en otro conductor que circula por la vía con su coche. Empiezo diciendo esto, porque los años han pasado y uno hace amistades en todas partes, y curiosamente he observado como se repite cierto patrón.

Si eres de pueblo y te entusiasma conducir, lo tienes más fácil que cualquier chaval de la misma edad pero en ciudad, y no solo eso, sino que además tienes más probabilidades de sacar antes el carnet tipo B que el urbanita. Pero esto realmente no debería de ser así, el urbanita no debería de ser atracado literalmente por las autoescuelas, si no que debería de tener las mismas oportunidades que el chaval que ha cogido manejo a base de circular por los carriles de su pueblo. 

Sinceramente, conozco buenas autoescuelas y grandes profesores, profesores que enseñan lo mejor que pueden en el tiempo que pagan los alumnos. 

Y aquí está el problema. 

Se enseña a los alumnos a circular lo justo, se enseña realmente a aprobar el carnet lo más barato posible. El problema de este aprendizaje lo vamos a observar en tres situaciones que os resultarán familiares, en las que no solo se ponen en peligro ellos mismos, sino que además nos ponen a los demás conductores en alto riesgo de colisión. 

Incorporaciones a autovía

En este caso el gran problema de fondo es el cambio de marchas manual. Los alumnos aprenden a aprovechar las bajas revoluciones de los motores diésel, e intentan poner en práctica la conducción eficiente en todo momento. La realidad es bien distinta, puesto que incorporarse requiere subir de vueltas con energía, usar la máxima potencia cuando sea necesario, y no tener miedo a pasar el coche de 3000 rpm.

No explotará, ni tampoco se averiará al instante.

El poco manejo del urbanita con la caja manual, junto con la política de conducción eficiente, hace que te encuentres noveles a 50 km/h en cuarta y con una humareda negra, totalmente incapaces de incorporarse con soltura a la vía.

Adelantamientos

Es decepcionante ver cómo los conductores noveles intentan adelantamientos en marchas largas y con un margen de espacio tiempo como para que adelante el conductor más torpe de la historia. Aquí, además de la soltura conduciendo, entra otro factor. El profesor de autoescuela debe tener la sangre fría para poder poner en situación al alumno, y pulir una y otra vez esta maniobra. Los noveles deben saber sacar el potencial a sus coches, deben saber aprovechar cada caballo de potencia en esta maniobra.

No es que se conviertan en pilotos de rally, pero sí que tengan una auténtica sensación de control. 

Condiciones adversas

Hay que tener precaución ante condiciones adversas; precaución sí, miedo no. Con esto quiero decir que otro gran fallo en la enseñanza de los noveles es este, que no se enseña en la práctica a enfrentarse a condiciones adversas. No digo que vayamos a Asturias en invierno con el novel, pero sí regar la pista de pruebas y hacerle experimentar el aquaplaning, más útil que explicarle en qué consiste en unas breves diapositivas. Gran cantidad de accidentes ocurren por no saber qué hacer en condiciones adversas, y eso viene por una falta de preparación mínima para estas circunstancias.

La experiencia…

Puede parecer extremista, pero si de verdad la DGT quisiera reducir accidentes, deberían de plantearse remodelar la manera de enseñar a conducir, en vez de colocar más radares e intensificar sanciones. Aprendamos a caminar, y después podremos correr. Una muy buena manera de renovar la forma de enseñar, sería aplicar tres pruebas prácticas en una:

  • Conducción en pista de pruebas
  • Conducción en caso de adversidad
  • Conducción en carretera 

Los examinadores, bajo mi punto de vista, no deberían de temer a alumnos valientes, sino valorar capacidades, que en el futuro salvarán a estos conductores (y a otros) de posibles accidentes. 

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