Coches divertidos y económicos por poco dinero

En este momento estás viendo Coches divertidos y económicos por poco dinero

Como no es de extrañar, el tiempo y las modas afectan de forma directa a la producción de coches, a su diseño y a su utilidad o el uso que se les va a dar. Mientras que en la actualidad los coches son cada vez más grandes y emplean más plásticos que nunca, hace dos ó tres décadas las marcas de coches en el continente europeo y en el asiático se rompían la cabeza estudiando formas de construir coches pequeños y económicos para diversos usos. 

Lo cierto es que estos coches urbanitas son aburridos. Parecen simpáticos compañeros de trabajo, pero jamás veremos un ápice de agresividad en ellos. Esto no siempre ha sido así, anteriormente esos coches eran algo más. Eran conocidos por su escaso peso y no por motores insulsos ni tristes alertas de consumo o indicadores de la marcha más económica a poner en ese momento. El peso liviano es una virtud que puede ser aprovechada y dar algo de sabor a esa receta de ahorro y economía.

Casi todas las marcas tienen en su baraja una carta especial en forma de coche económico, pero con esa picardía tan apreciada. Coches que son urbanitas por su naturaleza de construcción y que están pensados para velocidades legales, consumos reducidos y unas prestaciones más bien pobres, se convierten en especialistas de las carreteras de montaña y adelantamientos rápidos. Estos coches saben combinar sus virtudes con su objetivo final: ser un coche de uso diario. Pero antes de que todas las marcas tuvieran ese tipo de coche en su baraja, solo unas pocas marcas sabían jugar a ese juego, y lo sabían hacer bastante bien, como veremos a continuación.

Citroën AX

El pequeño francés de la marca del chevrón fue uno de los precursores de ese espíritu de coche pequeño y económico pero con cierto carácter deportivo. Con motores que partían desde los 1000 centímetros cúbicos hasta un 1400 con doble carburador y 100 caballos, podía mover con soltura los 695 kg de peso y lanzar esta bala con un coeficiente de 0,31, más que digno para su época.

Como curiosidad, el proyecto de este coche se llamaba Z, y la idea principal era ser el heredero principal del legado del 2CV. Para hacerse una idea de la sencillez de este modelo, carece de dirección asistida, y para ahorrar más peso todavía, el portón trasero es de fibra.

Renault 5

Renault acertó de lleno con el 5, un coche que cubría las necesidades de un público muy similar al del AX, pero con ciertos matices que los diferencian. La primera generación de este coche era muy espartana, con motores de menos de un litro de cilindrada y escasa potencia. Pero después de un éxito de ventas abrumador, Renault decidió que era el momento de sacar a relucir su restyling, el super5.

Más voluminoso, más potente pero también más pesado. Por supuesto, estamos dejando a un lado todas las versiones Turbo, ya que estamos centrados en ahorrar y divertirnos. Como receta, Renault ofrece 800 kilogramos y motores rabiosos de gasolina que no dejarán a nadie indiferente. 

Peugeot 205

Peugeot tenía este juguete entre manos con un tamaño general más grande que sus paisanos competidores. Este pequeño coche ofrecía gran variedad de motores y acabados, debutaba en rallies e incluso ganaba el París Dakar.

De los tres propuestos este es el menos ahorrador, pero a la vez es el más habitable y práctico por esa pizca de tamaño extra que ofrece. Partimos de un peso siempre por debajo de los mil kilogramos, y motores gasolina con un toque de alegría que incitan a la picardía en carreteras secundarias.

Una alegría que podemos darnos

Estos pequeños coches con bastantes años pueden sorprendernos por su divertida conducción y lo simple de su mecánica. Por supuesto, obviando ciertos extras como aire acondicionado en algunas unidades, dirección asistida, o elevalunas eléctricos. A cambio, por una ridícula suma de dinero tendréis un pequeño juguete bastante económico de mantener, y fácil de aderezar con poco que entendamos de mecánica y le pongamos empeño. Por poco más de mil euros, conseguiremos una unidad medio decente, con unos consumos razonables y sin padecer de un infarto cada vez que salgamos del taller.

Deja una respuesta