Coches que podrían durar más que tú

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A cada día que pasa se producen innovaciones en la mecánica diésel, la mayoría enfocadas en la moderación de emisiones de gases y partículas contaminantes. Lo cierto es que estas innovaciones no siempre casan con la fiabilidad de los motores, y casi nunca (por no decir nunca) con la mejora de prestaciones. Desde las válvulas EGR variables con su propia refrigeración, la inyección de urea en el sistema de escape (Adblue), hasta los filtros de partículas y las regeneraciones constantes para que no se obstruyan, podemos ver como los motores diésel de hoy en día se hacen cada vez más complejos.

Aquellos conductores que utilizan a diario su coche y que no acceden a capitales o ciudades restringidas a sólo etiquetas eco y 0 emisiones, tienen la opción de conducir los últimos diésel duros de verdad. Por supuesto, no son coches nuevos ni rápidos, y menos aún sofisticados. Pero este artículo va dedicado a ellos, a tres candidatos que pueden aburriros a kilómetros y años. Podéis conducirlos en vuestro día a día, dándoos la posibilidad de tener un verdadero coche duro para diario, y a su vez un segundo coche o motocicleta para disfrutar del fin de semana.

Estos tres candidatos comparten ciertas características, claro está. Tienen motores con una relación potencia/cilindrada muy baja, tienen más de 4 cilindros en línea, y por supuesto no están cargados de sistemas complejos que arruinan el motor.

Mercedes 300 W124

Este clásico alemán sigue recorriendo kilómetros y kilómetros con su incansable motor de tres litros y seis cilindros en línea. Todavía podemos verlo en algunas ciudades sin restricciones, y mucho más si decidimos dar una vuelta por el extrarradio de algunas ciudades o pueblos. Sus mayores virtudes son su mecánica a prueba de bombas y su interior de una calidad aplastante (uno de los mejores de su época).

Fue el precursor de la clase E de Mercedes-Benz, y además podéis encontrarlo con una gran variedad de motores, incluso con ese mismo tres litros pero sobrealimentado. Sobre averías y consumos podemos decir que es lo normal, consumos sobre los siete litros a los cien, y averías con muchos kilómetros como la junta de culata o la bomba de combustible. Si dais con una buena unidad, tendréis coche para rato, literalmente os aburriréis de él, además de poder experimentar la calidad de conducción que ofrecía Mercedes en su época.

BMW 525 TDS E34

BMW se sumó en su momento a la carrera diésel de las grandes berlinas ofreciendo su serie 5 con motorizaciones TDS. Estos motores de seis cilindros en línea estaban sobrealimentados y tenían incluso intercooler, ofreciendo una potencia de 143 cv y un buen par motor. Si os preguntáis por qué no se ven tantos serie 5 como 300 de Mercedes-Benz, es normal. Mientras que los Mercedes apenas necesitan mantenimiento, exceptuando lo necesario, los BMW de esta época sí necesitan ciertos cuidados.

Estos cuidados son necesarios ya que por el sistema de refrigeración tendían a calentarse, y a fuerza de calentarlos se rompía la culata. También pecan de bomba inyectora, pero este fallo es más común en muchos diésel. Si os decantáis por una unidad de estas, debéis revisar bien la bomba inyectora, la refrigeración, y como guinda del pastel los brazos delanteros de la suspensión. Si cumpliera con estos requisitos, tendréis coche por muchos años y kilómetros, además de conducir una de las carrocerías más bonitas de BMW.

Audi 100 C4 2.5 TDI

La marca de Ingolstadt también se unió al movimiento de berlinas diésel con su Audi 100. Este buque de grandes dimensiones está propulsado por un motor de cinco cilindros en línea e inyección directa, además de turbo e intercooler. Es un buen coche por donde lo mires, calidad interior, mecánica pionera y muy robusta, y chasis bien conseguido. Las primeras versiones entregaban 115 caballos, pero podéis encontrar unidades con el restyling que ya daban unos briosos 140 caballos.

Puedes encontrar unidades con más de medio millón de kilómetros en su marcador, y al conducirlo podrías jurar que es imposible que los tenga de verdad. Como contrapartida, tiene un marcador muy completo pero que tiende a fallar, una bomba inyectora algo delicada y una suspensión demasiado blanda que resta mucha estabilidad. De los tres candidatos es el menos común, pero también el más rápido.

En definitiva, con estos tres modelos tendremos la posibilidad de disfrutar de coches que están muy bien conseguidos y que durarán muchos kilómetros si los cuidamos como la mecánica manda.

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