Cómo ahorrar gastando (y no es magia)

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La idea de gastar para ahorrar puede resultar bastante contradictoria, pero al final es el mismo cálculo para todo en la vida: ingresos – gastos. En nuestro caso, vamos a limitarnos al tema de los coches. 

En nuestro país, lo más corriente a la hora de comprar coche es tomar como primer candidato un coche que sea diésel y que gaste poco, además de tener un mantenimiento contenido. 

Pero, ¿y si os dijera que no tiene por qué ser siempre así? 

Es más, es posible que para una gran mayoría de conductores que realizan pocos kilómetros y en trayectos cortos a pocas revoluciones, en trayectos tipo urbano o por travesías cortas puede ser todo lo contrario, el diésel puede salirle caro a la larga, y el gasolina puede ser la mejor opción a escoger para este de tipo de conductores y trayectos.  

Cuando os recuperéis del sobresalto, voy a mostraros cómo un gasolina aún gastando más combustible, y siendo motores por lo general más simples, puede salvaros de importantes desembolsos en forma de averías.

Filtro antipartículas

Este famoso elemento, presente en las motorizaciones diésel de la mayoría de coches del parque móvil español, se encarga de neutralizar las partículas sólidas resultantes de la combustión diésel. Funciona a altas temperaturas que normalmente se consiguen mediante revoluciones del motor y exigencias altas de potencia, como por ejemplo cuando realizamos la subida de un puerto o  un trayecto muy largo. 

Si estas condiciones no se dan, este elemento tiende a obstruirse, dando un fallo y cortando la potencia al motor, e incluso es capaz de dañar el turbo por exceso de presión, debido a que no pueden salir los gases como deben y es el turbo el que sufre las consecuencias.

Este elemento se obstruye de tal manera que no es capaz de limpiarse con sus propios medios (regenerándose), y el coste de sacarlo del coche, limpiarlo y sustituirlo puede suponer un importe desde 300€ hasta 2000€, y todo eso sin contar que puede salir el turbo mal parado y entonces hablamos ya de problemas mayores, pues la cuenta crece. 

En un gasolina simple (no de última generación, claro está) este elemento no existe, y podéis hacer trayectos cortos a las revoluciones que queráis que no tendréis este problema. 

Inyección

La inyección fue la sustitución de la carburación para meter el combustible en las cámaras de combustión a alta presión, logrando unas mejores prestaciones y mejores consumos. La inyección en los diésel es más complicada que en los gasolina, ya que alcanza por norma general valores muy altos para pulverizar el combustible y lograr una mezcla correcta. 

El diésel es un combustible mucho menos volátil que la gasolina,  y para que los inyectores se mantengan limpios y funcionen correctamente, necesitan que dicha mezcla arda a temperaturas correctas y no queden residuos en la punta de los inyectores, ya que estos residuos terminan obstruyendo las toberas de los mismos, y como resultado hay que limpiarlos en un taller especializado o sustituirlos. Dependiendo de qué tipo de inyectores sean, y qué coche, podemos oscilar en precios de 100€ a 1000€ por unidad

La bomba de gasoil es más de lo mismo, trabaja a altas presiones y es bastante delicada, siendo las fugas de combustible el pan de cada día en este tipo de bombas, y costando su reconstrucción o reemplazamiento en torno a los 1000€

Si vais al gasolina, tendréis inyectores de baja presión, bomba eléctrica y poco más, no costando cada inyector en algunos casos ni 50€, y una bomba como máximo 300€. También quiero mencionar que es más difícil ensuciar estos últimos, ya que la combustión de la gasolina es más seca y más limpia que el diésel.

Mantenimiento

En este último apartado la diferencia es menor, pero la hay. En un coche podemos encontrar normalmente cuatro filtros que cambia:, filtro de aire, aceite, combustible y habitáculo. En este caso, casi todos valen menos en el coche de gasolina, pero en el que radica la diferencia fundamental está en el filtro de combustible

En un coche de gasolina podemos encontrar un pequeño filtro para impurezas no más grande que un ratón de ordenador. Sin embargo, en el diésel podemos encontrar filtros complejos, que llevan sensores de agua en el combustible y sensores de presión. Un mantenimiento normal en el diésel puede costar unos 200€, en el gasolina es raro que llegue a los 150€. Eso sí, el gasolina depende de las bujías que nos costarán unos 50€ cada 30000 kilómetros, no creo que sea una ruina.

Veredicto

Si hacéis menos de 20000 kilómetros anuales, si hacéis trayectos muy cortos o muy esporádicos, el coche de gasolina es la mejor opción, ya que en el momento que se cumpla alguna de las averías anteriores para los diésel, estaréis pagando con creces la diferencia de precio de combustible, y tendréis muchos más calentamientos de cabeza por gastar 1 o 2 litros menos que con un coche de gasolina.

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