Cómo darle una segunda vida a nuestro coche: parte 1

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Al igual que ocurre en el resto de sectores económicos, el automovilístico también está notando los efectos de la situación actual. El pasado año hemos visto desmoronarse la venta de coches nuevos, bien por la escasez de algunas materias primas o bien por la creciente bajada del poder adquisitivo del ciudadano medio. 

Lo cierto es que cada vez es más viejo el parque móvil español, y los coches eléctricos con sus precios desorbitados claramente no son la solución. 

A veces miro hacia atrás y pienso en cómo han evolucionado los coches de una manera sorprendente, estéticamente y tecnológicamente. Pero ¿ha cambiado realmente la mecánica?  Yo diría que no. Una válvula sigue cumpliendo la función de una válvula, aunque construida con diferentes materiales, el elemento en sí sigue siendo el mismo. Con esta pequeña reflexión, quiero mostraros el verdadero interés de esta pequeña saga de dos artículos. 

Pongamos esta situación: un individuo normal adquiere un coche con el que está contento, le va bien, y no tiene el más mínimo interés en cambiar de coche. A este individuo, sin embargo, se le plantean una serie de problemas que hacen que pase por su cabeza la idea de cambiar por un modelo más nuevo. Estos problemas pueden ser enfocados de dos maneras: se reparan o actualizan (como vamos a ver en estos artículos), o bien invertimos una cantidad de dinero y adquirimos un coche del mercado de segunda mano. Seamos realistas, nos cansamos de las cosas, de las personas, de todo, somos seres ambiciosos e inconformistas, pero, ya que a veces no podemos cambiar, ¿podemos mejorar lo que ya tenemos? Veámoslo.

Frenos 

Los frenos son una parte esencial de nuestros coches, nos permiten detenernos con seguridad e influir en el comportamiento del coche de manera directa. Pero como cualquier pieza que se somete a un esfuerzo, se desgastan y se quedan anticuados. No solo hablamos de discos, tambores y pastillas, hablamos también de latiguillos, bombas de presión y otros elementos. Los frenos son un elemento que podemos no sólo cambiar, sino además actualizar.

Por ejemplo, podemos informarnos sobre nuestro modelo de coche, y ver el diámetro y número de pistones de otras versiones superiores. Esto puede suponer cambiar pinzas, soporte de pinzas y discos por unos de mayor tamaño, lo que supondrá una mejor frenada, y menor riesgo de calentamiento en caso de frenada prolongada. También es muy recomendable la sustitución del líquido de frenos y de los latiguillos delanteros, ya que el líquido se corrompe y los latiguillos son propensos a rajarse con el tiempo.

Líquidos

Como he explicado brevemente en el párrafo anterior, algunos líquidos se corrompen con el tiempo (casi todos), y precisamente al corromperse actúan justo de la manera que no se espera de ellos. Un ejemplo muy sencillo sería el anticongelante. Este líquido tiene una vida útil de dos años, o alrededor de 40000 km. Nadie cumple con estas especificaciones, excepto unos cuantos obsesionados como yo.

Si no se cambia, podemos romper la bomba del agua, obstruir conductos o peor aún, tener que desmontar todo el salpicadero para arreglar un tapón en la calefacción. Como este caso podemos encontrar varios: el líquido de la caja de cambios, el líquido del diferencial, e incluso el de la dirección. Por poco dinero renovaremos unas partes vitales de nuestro coche, y ahorraremos en futuras averías y dolores de cabeza.

Piezas de desgaste

Recientemente, un familiar me comentó que su coche se quedaba sin batería demasiado a menudo. Este familiar llevó el coche al taller, y acto seguido me llamó diciéndome que era el alternador y que costaba 500€

¿Cambio de coche? Se preguntaba.

Por una avería cambiamos rápidamente nuestro fiel coche, y nos embarcamos en otro melón cerrado que no sabemos qué tiene. El caso es que llamé al mecánico y le pregunté cuánto cargaba el alternador. No lo había mirado, la correa estaba floja y a punto de partirse, y el alternador estaba perfectamente.

Finalmente, costó 60€, correa y mano de obra incluida. Todo esta historia, sirve para deciros que cambiéis las correas, el termostato y demás elementos de desgaste con la regularidad debida. Cuestan muy poco, pero pueden causar grandes dolores de cabeza si no se cambian en su momento. Nadie mejor que vosotros va a mirar por vuestro bolsillo: los mecánicos no son villanos de película, pero tampoco son vuestro padre o madre. Hay que prevenir cambiando estos elementos, hacerles hincapié a los mecánicos sobre el estado de estos elementos, es más, siempre podéis buscar una segunda opinión sobre el estado de estos, para aseguraros y que no os cuelen una avería inexistente. 

La suerte de las máquinas

Una reflexión final. Imaginad si pudiéramos cambiarnos un riñón como si tal cosa, o bien unos nuevos ligamentos. Duraríamos 200 años, y acudiríamos al “taller” sin escatimar tiempo ni dinero. Obviamente no tenemos esa suerte, pero nuestros coches sí, así que aprovechémosla y démosle vida.

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