Cómo el Land Rover Defender se ha convertido en un urbanita

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Imaginad el típico agricultor del sur de España. Una persona dedicada por completo a su negocio, por ejemplo, a producir la materia prima suficiente para abastecer la demanda de aceite de oliva, almendras, pistachos o cualquier cultivo que se os pueda ocurrir. Este tipo de persona por lo general proviene de un medio rural, en el que su día a día se compone de horarios muy tempranos de trabajo, rodeado de mil y una tareas, y de un medio de vida básicamente binario. Suele estar acompañado de un fiel compañero de labores, como puede ser un Toyota Land Cruiser, un Nissan Patrol/Terrano, o bien alguna de las pocas pick-ups que ofrecen acabados preparados para estas labores, y no están tan cargadas de tecnología como los SUVs que nos ofrecen a día de hoy. 

El clásico

Pero hay una cara B en la vida de este tipo de personas y de vehículos. Esta cara B se compone de mínimo una escapada semanal en busca de materiales para sus máquinas o plantaciones, o bien algo tan simple como hacer la compra. El último Land Rover Defender, por ejemplo, era un modelo que mantenía fielmente ese tipo de filosofía. Aunque con limitaciones en carretera, tenía unas aptitudes en campo muy favorables para este tipo de persona del medio rural. A continuación, voy a mostraros el por qué este Land Rover Defender va a dejar el medio rural, y se va a convertir en un urbanita de lujo.

Lujo, tecnología y elegancia

Atrás quedaron ya los paragolpes metálicos a prueba de golpes fuertes, cubrecárter metálico y faros estilo años 60. Tenemos plástico y más plastico, unas líneas muy marcadas siguiendo el estilo actual de la marca Land Rover, y lo mejor, no hay opción a cambio manual en ningún momento. El cambio de estilo ha sido tan radical que es difícil o casi imposible ver alguno de estos nuevos “Defender” por el susodicho medio rural.

El nuevo

Podemos verlos en flotas de grandes empresas dedicadas a alquilarlos, y alguno que otro en su versión básica. Lo sorprendente de este modelo, y este es el verdadero tema del artículo, es que donde sí que se está viendo este Land Rover Defender modernizado es en la ciudad. A diario veo unidades de batalla corta, o 90, como queráis llamarlo, en pleno centro de la ciudad. Unidades en acabados de lujo, dejando a un lado las llantas de acero básicas y en tonos bicolor de carrocería, ostentando ese poder que refleja un todoterreno de verdad en pleno terreno de coches tipo urbanitas. 

Duelo entre hermanos

Partiendo desde la base de descartar modelos como el Evoque, que en mi opinión es un desprestigio del apellido Range Rover, el Defender hace competencia dentro de los mismos SUVs que ofrece la propia marca. Veamos, compramos un Defender carrocería 130, en versión lujo, nos plantamos en los 100000€. Exacto, más que un Toyota Land Cruiser.

Pero es que si elegimos el Discovery Sport, o el normal, con unos pocos extras, colores o un acabado más lujoso nos vamos fácilmente a los 110000€. Lo que marca la diferencia entre uno u otro, es el verdadero uso que vayamos a dar a estos vehículos. El Defender ha evolucionado tanto que bastante cómodo para el uso diario, ofreciendo la capacidad de salir de verdad del asfalto,  hacer uso extremo de su caja transfer de dos velocidades, sin renunciar a una estética que marca más la tendencia aventurera que un Discovery de la misma marca.

Si de verdad nos decantamos por un  modelo inglés de Land Rover ¿por qué elegir un modelo de apariencia aventurera y con un claro enfoque urbano, pudiendo elegir un modelo que nos va a dar por lo menos la oportunidad de salir del asfalto, sin tantos quebraderos de cabeza como sus hermanos, y a la postre, con ese ansiado toque aventurero que quiere plasmar la marca con este Defender? 

Como gustos colores

Cada cual, obviamente, se comprará el coche que le dé la gana, pero lo que sí veo un sin sentido es elegir dentro de la gama Land Rover un modelo para uso dual, campo y carretera, que no sea o bien el Defender (100000€) para un uso más aventurero, o bien un Range Rover Velar (80000€) para ir a jugar al pádel y hacer pistas por donde pasaría un Dacia Duster sin mayor dificultad. 

Personalmente elegiría el Toyota Land Cruiser 150 Limited (80000€), y con él, sin duda, podría llegar hasta el fin del mundo.

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