El clima y nuestro coche

El clima y nuestro coche

Nuestros coches también notan el exceso de calor y de frío que sufrimos en las dos estaciones principales del año. Los inviernos son más cortos pero a la vez más extremos en lo que se refiere a variaciones de temperatura y precipitaciones. Los veranos cada vez son más intensos e inestables; lo mismo te derrites en la carretera, que de repente cae una tormenta que convierte la carretera en una pista de rally.

Todas estas inclemencias meteorológicas inciden directamente en nuestro coche, no solo conduciendo, si no más aún cuando duermen o están estacionados a la intemperie. A continuación vamos a ver los peores efectos de estas estaciones para nuestros coches y sus respectivas precauciones para que sufran lo mínimo posible.

Verano

Puede parecer una tontería, pero el calor es el mayor enemigo de nuestros coches, y no solo porque se pueden alcanzar temperaturas de más de 50 ºC en el interior de estos, sino porque el sol es un criminal de guante blanco para todo el coche en general. Si os fijais bien, todos los coches con cierta antigüedad que habitan en las costas de nuestro país tienen plásticos exteriores negros con tonalidades menos intensas que cuando están nuevos.

Este descoloramiento de los plásticos se debe en gran medida a la incidencia de los rayos del sol en nuestro coche. Por supuesto que hay plásticos de mejor y peor calidad, pero el daño es perceptible en cualquiera de ellos. Lo mismo pasa con los plásticos interiores. Volantes, salpicaderos e incluso tapicería se degradan mucho más rápido con sesiones continuas de sol y calor.

En verano, nuestro enemigo es el sol, pero podemos combatirlo

En los 90, la mayoría, por no decir casi la totalidad de los coches, tenían faros delanteros de vidrio. Estos faros aguantan mucho mejor el sol que lo que tenemos ahora, que es plástico, y esto ya es sancionable en ITV por opacidad de las lentes. Otro gran problema son los insectos, que se incrustan en toda la carrocería y si no se quitan rápido se quedan manchas.

Pero lo peor es que pueden llegar a obstruir los radiadores de refrigeración del motor y aire acondicionado. No me quiero meter mucho con la parte mecánica, pero todos vemos coches en las cunetas de puertos y pendientes prolongadas, así que ojo al medidor de temperatura y no forcéis la maquinaria. Si se os calienta el coche, desconectad el A/C, quitad acelerador y poned la calefacción a tope, y si persiste, al arcén para evitar males mayores. Una avería de culata puede ser el fin de vuestras vacaciones.

Precauciones para el verano

Lo primero de todo, si el coche va estar en la calle, es procurarnos una funda de calidad y hacer el grandísimo esfuerzo de ponerla. Tened en cuenta que por 100€ tienes una funda de calidad razonable, mientras que pintar el coche por desgaste del sol y demás te puede salir de 1200€ a 2000€. La cuenta sale, ¿verdad? Además, con esta pequeña inversión también erradicas los problemas de los faros opacos y los plásticos interiores carbonizados.

Mucho cuidado con exponer el coche a las inclemencias del clima; puede salir caro

El tema de los insectos es tener la bondad de limpiar a conciencia con líquidos especiales para carrocerías, o para motor, y mucha agua a presión, si es agua caliente mejor. Si se ve el radiador muy sucio de insectos lo suyo es desmontar el paragolpes y limpiarlo a fondo, pero con cuidado de no dañar por la presión las celdillas, que son bastante delicadas. En un extremo hay empresas dedicadas a la limpieza de estos.

Para evitar sustos de temperatura, y aquí voy a ser breve, revisad radiadores, filtros de aire, y nivel de anticongelante. Es lo mínimo que podéis hacer para no llevaros sorpresas desagradables.

Invierno

El invierno en nuestro país es harina de otro costal. Puede darse un invierno seco y frío, y también puede darse un invierno de lluvias muy abundantes. Realmente, en invierno lo que más sufre nuestro coche, y vuelvo a decir siempre que duerma en la calle, es el tema de los cambios de temperatura y las heladas. Las heladas son realmente malas para la pintura y demás componentes del coche. Podría decirse que es lo único malo del invierno pero hay otros aspectos a tener en cuenta.

Los cambios bruscos de temperatura propios del invierno pueden dañar nuestro coche

Al atravesar una calzada con abundante lluvia, es muy fácil llevarnos obstáculos por delante, trozos de ramas, arena, barro etc. 

Las granizadas también son algo de lo más dañino, pueden destrozar en su totalidad la carrocería del coche, pensad en bolas del tamaño de cerezas a gran velocidad impactando en la pintura, lunas y demás.

La batería es un componente que odia el frío extremo, normalmente si está algo tocada es probable que en invierno caiga y toque reemplazarla.

Precauciones para el invierno

Volvemos a la misma mecánica de protección, le ponemos nuestra funda de calidad y así prevenimos mucho el daño causado por el señor invierno. Comprendo que por la mañana al ir a trabajar, como que no hay muchas ganas de quitar una funda que se ha quedado rígida por estar -10 C º toda la noche, así que pongámosle ganas. Para evitar las heladas o sus consecuencias hay dos formas de actuar. La primera es buscar un balcón bajo y guarecer el coche debajo con lo que le quitaréis gran parte del frío y la helada. También podéis buscar un buen aparcamiento, siempre es la mejor opción, y vuestro coche os lo agradecerá.

Algo tan sencillo como aparcar bajo un balcón puede marcar la diferencia en invierno

La segunda, si ya está helando, al subiros, hay que poner poner el contacto y si es diésel dejar unos segundos para que actúen los calentadores, aunque también podéis activarlos varias veces accionando y quitando el contacto. Una vez arrancado, activad la calefacción hacia el parabrisas y dejad por lo menos un par de minutos de reloj que el motor se caliente lo bastante. No activéis los limpias, estarán casi seguro pegados al cristal, y forzaremos el motor y todo el conjunto de estos. Dejad actuar a la calefacción y después activadlos.

Si rodamos continuamente por carreteras inundadas o muy sucias por las lluvias o desbordamientos, lo ideal es limpiar a conciencia con agua a presión el interior de las ruedas y pinzas de freno ya que algunos desechos como barro o trozos de ramas se quedan metidos dentro.

El tema de la batería es sencillamente ser previsor. Si ya en verano o con temperaturas normales os ha dado problemas, lo mejor es sustituirla, nada de cargas con la máquina del vecino ni aguantarla hasta que muera, porque cuando la necesitemos no funcionará como es debido y nos quedaremos tirados.

Estos son unos breves consejos que si los seguís vuestro coche y vuestra cartera lo agradecerán. Además, como extra, circularéis con más seguridad.

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