El coche del malo

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En estas fechas oscuras, en tiempos en los que no sabemos qué puede pasar al día siguiente, he querido echar un vistazo a algo que siempre me ha llamado mucho la atención.

Me refiero a los coches de los malos de las películas, coches que han sido marcados como los fieles compañeros de los antagonistas de estas películas, pero que realmente a veces han sido más llamativos y carismáticos que los de los protagonistas principales. Incluso muchas veces te enamoran al verlos hacer sus maléficas persecuciones, o acciones un poco más gore, que a continuación veremos con más detenimiento. 

Christine

Todo amante de los coches de verdad y del cine que le rodea debería de ver esta película de culto de John Carpenter, basada en la novela de Stephen King. El protagonista de esta novela se enamora de este Plymouth Fury de 1958 que encuentra en un jardín completamente destartalado. Poco a poco, el joven protagonista arregla y restaura el coche, al que su antiguo dueño llamaba cariñosamente Christine. 

Una vez arreglado, el coche impondrá justicia a ciertos maleantes que hacen la vida imposible a nuestro protagonista, con alguna muerte espectacular que otra. Este coche del 58”, con sus colores clásicos y su motor V8 a carburación es una belleza en toda regla, y se puede permitir el lujo de matar unos pocos indeseables.

Hay Christine para todos, lo importante es llevarse bien con ellos para no acabar con el cárter en el pecho, o entrelazados en la rejilla de ventilación del motor.

Vosotros sabréis.

Ford Super De Luxe

Todos recordaremos a Biff Tannen, en Regreso al Futuro 2, conduciendo a fondo su Ford V8 descapotable por el túnel, con la intención de explicar con amabilidad a Marty por qué no se deben de tocar los bienes ajenos. Dejando sarcasmos a un lado, este Ford descapotable es un bien muy preciado de Biff Tannen, del que él mismo se jacta varias veces de saber arrancarlo solo él. 

Este Ford es un convertible de 1946, digámoslo así, de la vieja escuela. Sus líneas son las típicas de los años 30 y 40, con neumáticos con banda blanca y volante de baquelita. Está bien, la actitud de Biff no es la mejor, pero quién no se ha pensado dos veces acercar un poco el morro a los patinetes eléctricos. Sinceramente este coche invita a ello, y más, es una reliquia de diseños de unos años en los que pequeños detalles como radio, techos practicables y cromados hacían de estos coches verdaderas obras de arte en la carretera.

Dodge Challenger

El Dodge Challenger de 2009 es el actual coche de uno de los protagonistas de una serie que parece tener cierta audiencia, y hablamos de Johnny Lawrence, el antagonista de Karate Kid, si hablamos del chico rubio que le hacía bullying a Daniel Larusso en 1984.

En la serie, Johnny pasa de tener un Pontiac Firebird al Dodge Challenger rojo, el caso es que no dura mucho en ese color ya que Johnny decide hacer ciertos retoques para que este Dodge parezca más malo de lo que es. Este Dodge es un muscle car en toda regla, motor V8, ancho, bajo, y competencia directa de Camaros y Mustangs.

Johnny Lawrence hace buen uso de él por las calles de Encino (California), escuchando rock de los 80 y amargando la vida al pacífico Larusso.

En resumen, hay que hacerse una pregunta muy sencilla:

¿Por qué molan los coches de los malos?

Es muy fácil: en películas y series se intenta a veces resaltar el carácter de cada personaje, y obviamente lo último que vamos a esperar es que el malo de la película conduzca un pequeño utilitario o un Toyota Prius.

No, lo normal es conducir algo que atemorice a los demás transeúntes y deje claras las cosas con un rugido del motor. 

Como anécdota, es curioso que el Ford Mustang no sea nunca o casi nunca coche de antagonista, sin embargo Pontiac, Chevrolet y otros como Jaguar (007) , sí lo sean.  

Posiblemente todo depende también de marketing y acuerdos comerciales con diferentes marcas y productoras de cine. Lo cierto es que un Camaro, un Audi, BMW, Porsche etc., pueden ser tan buenos acompañantes de antagonistas como de protagonistas, solo hay que darle el enfoque correcto, y la apariencia correcta dependiendo de cada uno, y de sus intenciones. Además, os invito a estudiar el vecindario, ver qué coche tiene el vecino, y ver si encaja con su forma de ser.

A lo mejor os lleváis una sorpresa.

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