El fantasma de la combustión

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Hace ya algunos años que no dejamos de ver anuncios de vehículos híbridos o completamente eléctricos. Parece que la ola del cambio eléctrico es imparable, solo unas pocas marcas siguen apostando por investigar los motores de combustión en más profundidad. Parece que no hay más camino posible que rendirse al cambio eléctrico.

Pero, ¿y si realmente esto no es más que marketing, y es peor el remedio que la enfermedad?

Obviamente, se me ve el plumero, yo me considero un amante de los vehículos de combustión en general. Nací en los 90, así que cuando empecé a crecer jamás pensé que en mi vida adulta iría a bordo de una lavadora japonesa con ruedas o un pony eléctrico americano.

Es triste pensar en el legado automovilístico que van a heredar futuras generaciones. Es cierto, estamos viviéndolo todos los días: cambio climático, aire de dudosa calidad en las mayores urbes, y gran parte se achaca a los vehículos de combustión.

Pero, ¿realmente son estos los culpables de estos tristes acontecimientos?.

No lo creo así. Sinceramente, creo que son los cabeza de turco de este desgastado sistema. No solo nuestras futuras generaciones no podrán conducir un vehículo de combustión, si no que además los que queramos conducirlo, porque ya lo tengamos desde nuestra juventud o sencillamente porque nos guste escuchar el rugido del motor al arrancar, deberemos desembolsar un capital para hacerlo, soportando impuestos y restricciones cada día mayores.

Ahora sí, creo que antes de comprar obligatoriamente un híbrido o un eléctrico deberíamos de considerar ciertos valores técnicos y ciertos matices que vamos a exponer.

Emisiones y coste de producción

A día de hoy, no solo es más caro fabricar un coche eléctrico o híbrido, sino que además en términos absolutos de toneladas de emisiones de CO2 es más contaminante.

Pensaréis, ¿cómo es posible? Veo a mi vecino llegar con su flamante Prius, y no se oye nada, es más, no está ni siquiera empleando el motor de combustión porque va a baja velocidad y por tanto no está dañando el medio ambiente. 

Qué malos ciudadanos somos los demás, nuestro coche convencional contamina y hace ruido.

En realidad, lo que vuestro orgulloso vecino del Prius no sabe es que fabricar esas maravillosas baterías con metales preciosos súper raros y el coche en sí mismo, ha contaminado más en emisiones de CO2 que vuestro pobre coche convencional en todo su ciclo de vida. Señores, marketing, política, llamémoslo como queramos, pero este no es el camino, no es viable, al menos no de momento.

Alternativas Eco/Combustión

En 1886 NIkolaus Otto patentó el motor de combustión de cuatro tiempos que conocemos a día de hoy. Digo patentó, porque Nikolaus se basó en estudios anteriores de otros inventores, entonces realmente no se puede decir que lo inventara él. 

Hablamos de que han pasado unos 134 años. Más de un siglo usando e investigando estos motores. Esto no puede ser en vano, y ciertamente hay alternativas para no desaprovechar esta genial mecánica y toda su historia.

GLP

Una de las alternativas que algunas marcas han intentado, y digo intentado porque realmente sigue sin tener tirón, es el GLP. Es un gas licuado del petróleo, que debido a la facilidad con la que se obtiene es realmente barato. El litro de este gas en España vale unos 0,60€, menos de la mitad de un litro de diésel. Cualquier coche de gasolina se puede adaptar a este combustible.

Cierto que se pierde algo de potencia, pero realmente apenas es apreciable. Se adaptan inyectores y otros componentes del sistema de combustible para poder convivir con el sistema tradicional de gasolina. Es bastante menos nocivo para el medio ambiente que sus otros compañeros de combustión, pero no llega a ser un cero emisiones. Los problemas de esta alternativa más importantes son estas:

  • Falta de puntos/estaciones de repostaje en España.
  • Coste de instalación/adaptación.
  • Posibles averías a causa de la mayor temperatura de combustión y sequedad del combustible.

BIODIÉSEL

El biodiésel es un combustible hecho de aceites, totalmente natural, que se puede conseguir a través de cosechas como el maíz, la soja y otros cultivos. También se puede sacar de algunos árboles como la palma y el pistacho. Y por último se pueden usar los aceites domésticos usados, debidamente refinados. He llegado a ver motores diésel funcionando con aceite de girasol perfectamente. Pero, ¿por qué el motor diésel admite este tipo de combustibles tan fácilmente? 

La respuesta es muy sencilla: el motor diésel funciona por compresión y temperatura. Esto quiere decir que mientras que el aceite que se le eche como combustible tenga la capacidad de arder en las cámaras de combustión con cierta potencia, será capaz de funcionar con relativa eficacia.

Esto no quiere decir que echéis aceite de la freídora a vuestro TDI.

Estos combustibles tienen que estar debidamente refinados y comprobados, para no causar un verdadero cataclismo en vuestro motor. Pero hay que admitir que podría ser una buena alternativa para la maquinaria logística y agraria de los grandes países como EE.UU y China.

También se podría cambiar drásticamente la geografía agrícola de un país si la demanda de estos combustibles fuera alta. Tengamos en cuenta que contamina bastante menos que el diésel común, y además puede impulsar la creación de una nueva economía sostenible.

Para acabar, no quiero ni imaginar un futuro de coches insulsos, con sonidos reproducidos por altavoces (ya existentes) y que no transmitan ninguna sensación al volante. La historia de la automoción no se merece eso, y nuestras futuras generaciones tampoco. 

Lo siento Greta, no quiero tu Prius.

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