El fin del diésel

En este momento estás viendo El fin del diésel

A lo largo de la historia del automóvil, la utilización de diferentes carburantes por las marcas y por los gobiernos ha sido una veleta que ha ido cambiando de rumbo según le ha convenido al aire de la economía. Pero si ha habido una mecánica que haya hecho más mella en nuestro mercado, ha sido la del diésel. Este tipo de mecánica se ha estado utilizando en turismos desde los setenta e incluso antes. 

Había marcas de motores diésel, como Barreiros, que te ofrecían incluso la opción de cambiarte tu motor gasolina corriente por un cuatro cilindros de los suyos, diésel. Esta opción resultaba interesante para taxistas y gente que dependía económicamente de su coche. Pero más allá de la economía del diésel que a día de hoy ya no es tan diferente a la de su competidor de gasolina, y al que además el motor eléctrico junto con la hibridación le están ganando el terreno, ¿por qué caló tanto el diésel en España?

El diésel ofrecía cada vez mejores prestaciones, mecánicas más competentes en consumos y menos desagradables al oído y al volante.

Marcas como Volkswagen con su TDI, o Peugeot/Citroën con su HDI, han hecho ventas que ya quisieran algunas marcas americanas en sus mejores momentos. Se trata de mecánicas agradables para el conductor y su economía, fáciles de mantener y con muy buena salida en el mercado de segunda mano. ¿Por qué optar por un gasolina que hay que llevar alto de vueltas para ganar la potencia máxima, cuando un simple TDI hace lo mismo y se recupera con más facilidad?

Esto es lo que ha ocurrido desde los noventa hasta hace unos diez años. Las marcas introdujeron los turbos en sus motores gasolina y dejaron de lado los motores atmosféricos. Con esto se ha conseguido que esa sensación de recuperación a bajas vueltas, esa potencia y ese par motor desde abajo conquisten a la mayoría de conductores que han dejado su viejo TDI por una mecánica más sencilla y a la postre más fiable.

Le daremos otra vuelta de tuerca al asunto: el cambio automático combinado con la hibridación. Por un lado tenemos un motor de combustión interna, y por otro lado tenemos un motor eléctrico, y todo esto con la suavidad de los cambios automáticos de última generación. Este era el último bastión del diésel. Pues bien, este tipo de mecánica lo supera en suavidad, economía y prestaciones. 

Pongámonos en la piel de alguien que se va a comprar un coche común en el año 2004 – 2006, pongamos un Citroën C5.

Este modelo se vendió como churros en su momento

Lo normal será comprar un turismo de gama media/alta, motorización diésel y cambio de marcha manual. Tenemos muchísimas opciones para elegir que todavía podemos ver en las calles. Lagunas, C5, Passat y 407 inundan aún las calles de nuestras ciudades. 

Y ahora veamos un comprador de 2018-2020:

Este coche representa las características más comunes de los coches actuales

Turismo de gama media/alta, motorización gasolina/híbrida, cambio de marcha automático. Desde comerciales a dueños de bares, pasando por trabajadores normales y corrientes, la gente se inclina más por la gasolina y por el cambio automático.

Con esto no quiero decir que se vendan solamente gasolina e híbridos, es más, se venden también eléctricos. Lo que quiero puntualizar con esto es que el mercado está cambiando por diversas causas, desde medioambientales hasta la bajada de precios de los cambios automáticos.

Y no solo eso, sino que además el conductor español medio está evolucionando hacia otros caminos que evitan el diésel. No es descartable que en veinte años el diésel solo se use en un ámbito industrial y poco más.

Como dato para que veáis la variación, mirad este Ford Focus de 2020:

El último Focus de Ford, un modelo que lleva con nosotros desde principios de siglo
  • Ford Focus 1.0 Ecoboost automático 8 velocidades: 19481€
  • Ford Focus 1.6 Tdci automático 8 velocidades: 20881€

¿Lo veis? No solo sale más caro el diésel, sino que además tenemos por otra parte que por mucho que quieran, la mecánica del gasolina es más sencilla, más limpia y menos ruidosa. Os aseguro que si al cliente le dan a probar las dos unidades, se queda con el gasolina.

Sin contar que el motor Ecoboost de Ford ha superado varias pruebas de fiabilidad, y ofrece un comportamiento muy competente.

Los mil cuatrocientos euros que varía el diésel, a la larga se transforman en otras averías que el gasolina por norma general no tendrá.

Vamos a ver ahora otro ejemplo con el BMW serie 3 de 2020:

La berlina premium por excelencia
  • BMW 320i automatico 184cv : 44121€ 
  • BMW 320d automatico 190cv: 48521€

En este caso, la diferencia de precio es más grande aún, merece la pena mirar los consumos del 320i ya que son muy buenos y está muy conseguido. También añadir que BMW ofrece opciones híbridas muy interesantes.

Como podéis ver, no solo el consumidor apuesta fuerte por otros caminos, si no que las marcas también quieren apostar por los gasolina y híbridos.

Turno para vosotros. ¿Creéis que el diésel tiene los días contados?¿Qué opináis de la deriva híbrida?

Deja una respuesta