Grillos en el coche y cómo solucionarlos

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Seguro que alguna vez os habéis puesto a conducir y no habéis podido evitar escuchar un leve chirrido que proviene de alguna parte del habitáculo de vuestro coche, o alguna vez habéis notado una pequeña zona bastante desagradable al tacto justo donde vuestras manos pasan continuamente. Este es un mal endémico de todos los vehículos que se fabrican para el usuario de a pie. Para ser precisos, de aquellos que no están hechos de forma meticulosa y artesanal como un Rolls Royce, es decir, lejos del alcance de casi todos los bolsillos. 

Estos males suelen pasar desapercibidos para la gran mayoría de conductores que solo van del punto A al punto B. Pero para el resto de conductores que apreciamos cada kilómetro y cada curva, estos males pueden significar un tremendo dolor de cabeza, e incluso la venta del mismo vehículo. En este artículo, voy a comentar algunos de estos males, y voy a plantear diferentes soluciones para dichos males. Para no venderlo o prenderle fuego en un descampado en un acto de odio e ira desorbitado. 

Calma. 

Plásticos engañosos

La calidad de acabados de los plásticos es algo que casi todos los conductores que nos gustan los coches debemos y estamos obligados a observar y probar antes de adquirir un coche. Esto no quiere decir que algunos plásticos con el paso del tiempo se vuelvan gomosos, o se vuelvan cortantes o ásperos al tacto. Por ejemplo, un Range Rover de 2003 (L322) peca de los plásticos en las puertas donde los tripulantes se agarran para cerrar y abrir dichas puertas. 

En un Volkswagen Passat de 2007 se despelleja literalmente su mando de luces y pierde su calidad alemana. E incluso un Kia ProCeed de 2010, con acabado negro pulido, acaba rayándose como si fuera del más fino cristal, pareciendo un acabado mucho más bajo en calidad de lo que es. Pero, y aquí viene lo bueno, todo se soluciona, y portales como Youtube te darán la clave para reparar dichos defectos que sufren estos plásticos. Por ejemplo, en el caso del Range Rover, basta con desmontar dichas molduras, lijarlas y pintarlas con varias capas del color original, volviendo al acabado suave y limpio que presentaba originalmente.

Climatizaciones chirriantes 

Verano en España, 40 grados en agosto, autovía dirección a Madrid y el clima puesto a 21 grados y baja velocidad. Y entonces empiezas a escuchar un leve sonido, un leve grito que proviene del lado derecho y que a cada kilómetro que pasa, se introduce más y más en tu mente

Este ruido o grillo, es muy común en ciertos coches que con el paso de los kilómetros, y a causa de nuestras maravillosas autovías y secundarias repletas de baches, hacen que el eje del motor que gira el ventilador interior del clima se desplace y produzca ese molesto ruido. 

También puede ocurrir que la escasa lubricación del motor eléctrico de dicho ventilador termine por resecarse y producir un ruido bastante molesto. 

Se puede proceder de dos formas, una muy sencilla, y otra algo más complicada pero más duradera. Si queremos solucionar temporalmente este problema, podemos acceder por el hueco del filtro del habitáculo y rociar un spray de silicona, que engrasará el eje del motor y aliviará el rozamiento, aunque por contra todo el coche olerá a spray y no durará demasiado. La otra opción es desmontar, limpiar y engrasar dicho motor, asegurándonos kilómetros de durabilidad, y no intoxicar a la familia con sprays de silicona. A gusto del consumidor.

Crujidos y holguras

La mayoría de los plásticos son sensibles a los cambios de temperatura que sufre un coche a lo largo de su vida útil. Estos cambios se traducen en desajustes, holguras y otros problemas que desencadenan una auténtica orquesta en nuestro habitáculo.

Para solucionar estos problemas causados por la edad y nuestro clima mediterráneo, deberemos contar con la herramienta más preciada que necesita un manitas o un mecánico: la paciencia. Deberemos escuchar detenidamente de dónde provienen dichos ruidos y apretar y rellenar huecos, con el objetivo de ir eliminándolos poco a poco.

Problema de muchos…

Muchos coches adolecen de estos problemas, es normal, pero no es irremediable, ya que con algo de tiempo, ganas de trabajar y un reducido presupuesto, podemos convertir esa orquesta en una agradable melodía al volante. 

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