Importantes, sí; desconocidos, también

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Todos sabemos de sobra, o por lo menos nos deberían sonar, los famosos nombres de Rudolf Diesel y Nicolaus Otto. Se trata de los creadores de dos mecánicas muy importantes en nuestras vidas: el diésel en primer lugar y en segundo lugar, el motor de combustión interna de gasolina. Es normal que estos nombres nos suenen, ya que en libros básicos de historia o tecnología es bastante común encontrarlos. En este artículo vamos a ver un poco de historia del motor, pero de otros creadores no tan conocidos pero que igualmente han contribuido al mundo del motor. Vamos a ello.

Quattro

Jörg Bensinger, Ferdinand Piech y Walter Treser. Estos tres nombres son los principales responsables del desarrollo y puesta en marcha de la famosa tracción quattro.

Estos tres individuos, integrantes del grupo Audi, metidos en el centro de la marca, con poder para desarrollar ideas nuevas, tuvieron la idea de meter el sistema de tracción total en coches tipo turismo, y no solo en todoterrenos como el Volkswagen Iltis.

Menciono el Volkswagen Iltis porque fue en 1977 cuando probaron este modelo en los páramos helados de Finlandia, y viendo su gran eficacia en este terreno, tuvieron la maravillosa idea de probar a meter este sistema, obviamente mejorado, en turismos.

A día de hoy, casi nadie conoce estos nombres, solo ven el logotipo de quattro y saben que pueden hacer carreteras reviradas con una seguridad en paso por curva que pocas marcas pueden ofrecer.

Cambio automático

Sobre el año 1903, un francés llamado Louis Bonneville, desarrollaba la primera caja de cambios automática. Este desarrollo solo se llevó a cabo sobre el papel, ya que no sería hasta la década de los 40 cuando las grandes marcas estadounidenses apostaron por este tipo de cambio de marcha para cierta gama de vehículos.

Sin embargo, su expansión por este continente y por Japón fue imparable, suponiendo a día de hoy el 70% del total de las cajas de cambio que se venden. En Europa cada vez hay más adeptos a este tipo de cambio de marchas. 

Bujía

Este elemento, tan necesario y tan elemental en el motor de todo vehículo de gasolina, posee varias patentes, todas legales y reconocidas pero diferentes. 

Albert Champion era un apasionado de la competición con motocicletas y bicicletas, fabricaba y comerciaba con bujías como complemento a su sueldo en EE.UU. En la década de 1900 fundó su propia empresa, Champion, que a día de hoy con diferente dueño y dirección sigue haciendo bujías. Es muy facil recocnocer el logotipo original, es una bandera que se estrecha en el centro, de color negro y rojo, y dentro está el nombre de su creador.

El siguiente protagonista, Jean Joseph Étienne Lenoir, belga, desarrolló un sistema de encendido para motores de combustión interna en el año 1858, con su respectiva patente registrada en EE.UU. Al igual que en el caso anterior, Oliver Lodge también desarrolló sus propias bujías para motores de combustión interna, pero sus ideas no fueron desarrolladas por él, sino por sus dos hijos que supieron llevar a cabo la empresa, y sus bujías estuvieron presentes incluso en cohetes espaciales

Por último, el 2 de febrero de 1839 Edmond Berger diseñó y fabricó las primeras bujías para motores de combustión interna. Es la fecha aportada por expertos. En cambio, cometió el fallo de no patentar el sistema cuando estos motores empezaban sus primeras andanzas. 

Motor con Cárter de Aceite

Un británico llamado J. Harrison Carter (de ahí el nombre de dicha pieza) fue el inventor de cerrar el motor con un depósito de aceite, de donde este podría absorber el aceite y estar lubricado continuamente.

Esta pieza que a día de hoy la podemos ver como algo muy normal, fue una total revolución cuando salió, ya que minimiza el rozamiento de las piezas del motor gracias al continuo caudal de aceite que estas reciben del cárter. 

Es muy curioso ver cómo en los albores del motor de combustión y en décadas posteriores, muchos inventos han sido normalizados, y sus creadores han caído en el anonimato. Podríamos desmontar un coche entero y no habría artículos suficientes para ver todas las patentes con suficiente detalle. 

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