Joyas automovilísticas made in Spain

Joyas automovilísticas made in Spain

En este artículo quiero que hagamos una ruta por la historia automovilística española. Pero no una ruta de utilitarios como el 600, vamos a realizar una ruta por lo más exquisito y deportivo que una vez nos ofrecieron marcas nacionales como Pegaso.

Pegaso Z-102 (1951-1957)

Empresa Nacional de Autocamiones S.A., para entendernos mejor, Pegaso. La marca que hacía camiones y autobuses en los 50 fue la responsable de esta belleza coupé. Diseñada por nuestros ingenieros, que querían demostrar que sabían hacer algo más que camiones robustos y lentos, tenía una caja de cambios manual y no sincronizada, motores exclusivamente V8, con respectivas cilindradas entre 2.5 litros, 2.8 y 3.2, que entregaban potencias de hasta 280 CV en su versión equipada con dos compresores.

Tengamos en cuenta que este modelo batió el récord mundial de velocidad en 1953 alcanzando los 243,1km/h, derrotando así al hasta entonces campeón, el Jaguar XK120 Type-C. La unidad empleada para dicha tarea se denominaba “Bisiluro”, por su apariencia y su construcción especial para ganar velocidad. Se fabricaron en torno a 84 unidades, de las que solo 30 siguen en funcionamiento. Una preciosa demostración de lo que una empresa española podía hacer en la posguerra.

Alpine A108 (1959-1963)

Aunque es francés, se fabricaba en la planta de Valladolid junto con el Renault 4L. Fasa, que en aquellos entonces era independiente de Renault, aunque no completamente, negoció con la casa Alpine la producción de este pequeño deportivo en nuestro país. Lo más notable de este pequeño deportivo es su construcción en fibra de vidrio, lo que suponía que contaba con un peso de 520 Kg aproximadamente y según la versión. Se podía ofrecer en versión coupé o descapotable. Poseía un motor de 845cc y 37,5 CV.

Aunque actualmente parece muy poca potencia, con la configuración del motor trasero y su bajo peso, lograba unas prestaciones más que dignas frente a sus rivales. El “pero” de este francés con sangre española es que las piezas de las que disponía Fasa no eran precisamente la mismas que las de Renault; su calidad era inferior y tenía menos detalles. Además, otro de los problemas es que en esta época en nuestro país poca gente podía permitirse comprar incluso un utilitario, de modo que sus ventas fueron muy escasas.

Artés Campeador (1967)

Este modelo parecido al Ford GT40, pero con un tamaño más compacto, fue un intento de producción por parte del empresario español José Artés de Arcos, creador del vehículo anfibio de seis ruedas llamado gato montés.

Se trataba de un deportivo biplaza con chasis fabricado por la empresa española Selex, y con motores de Seat 1500 o Gordini Renault de 1255cm3, que daban potencias de 105 y 110 cv, respectivamente. No era precisamente potente, pero llegaba a los 200 km/h gracias a su aerodinámica y su bajo peso.

Debido a un incendio en la fábrica Zippo en Barcelona, este modelo solo se pudo desarrollar como prototipo y no como modelo en producción. Otro intento de deportivo español fallido. El nombre de este deportivo prometía en competiciones, lástima que no tuviera su oportunidad como es debido.

Hispano-Suiza H6B DUBONNET XENIA (1938)

Sencillamente una obra de arte. El suizo André Dubonnet fue el creador de esta belleza, por lo que no es de extrañar que tenga similitudes con la aeronáutica, ya que este hombre fue piloto en la Segunda Guerra Mundial además de piloto de carreras.

Este deportivo fue el primero en equipar el sistema de suspensión al que Dubonnet dio nombre y después vendería a marcas como Alfa Romeo y FIAT. Se trata de un semieje rígido que se apoya en el chasis, que ofrecía en aquella época una suspensión independiente para cada rueda del automóvil. El sistema requería mucho mantenimiento y finalmente se retiró de estos coches.

Como detalle, podemos fijarnos en las puertas escamoteables, la gran rejilla de refrigeración del motor y sus líneas aerodinámicas. Poseía un motor de 7981CC de cilindrada y 160 CV, permitiéndole volar a 177 km/h. 

Conclusión 

Hay bastantes más coches deportivos españoles, pero como casi todos, tuvieron un final corto y triste. Realmente creo que estos coches no tuvieron su mejor momento al nacer en esa época, en la que nuestro país no pasaba por la abundancia. Pero es para llenarse de orgullo lo que los españoles podemos llegar a desarrollar con pocos recursos y tecnologías anticuadas.

A veces me pregunto cómo es posible que no poseamos más marcas que SEAT. Somos capaces de hacer maravillas sobre ruedas, y ha quedado demostrado. Para mi gusto el más bonito, y el que más cerca se quedó de ser un modelo que en otras circunstancias se hubiera vendido más y mejor, es el Pegaso Z102. Lástima que ahora solo quedan unidades en museos y colecciones privadas, pedacitos de historia automovilística española.

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