La música amansa a las fieras (a la mayoría)

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Imagino que a los amantes de los coches este artículo les gustará bastante, ya que vamos a ver algunas situaciones cotidianas, en las que la música que llevamos en el coche en ese momento va a influir notoriamente en la conducción que vamos a plasmar en la carretera. Ojo, con este artículo no quiero animar a nadie a ir por encima de las velocidades legales de nuestras vías, ni tampoco quiero que nadie salte con su coche o moto por un puente, es meramente un artículo que vamos a plantear de manera fácil y realista, y veremos el efecto de la música en nosotros, al volante de nuestros vehículos.

Voy a presentaros tres escenas que pueden ser bastante comunes, una escena en la que veremos la parte más eufórica y feliz, otra que será un día complicado y el humor un poco violento, y finalmente un momento triste. En estas situaciones veremos los riesgos que se llegan a asumir en estas condiciones mentales, y cómo cierto tipo de música acentúa estas situaciones.

Momento Euforia

Pongámonos en situación.

Por la mañana en el trabajo has recibido la llamada de nuestro gestor, un buen hombre que nos lleva las cuentas, ya que entre el estrés del trabajo, la familia y demás eventos que salen, nuestro gestor puede ser nuestro mejor aliado. La llamada es para decirte que el borrador de la declaración de la renta ha salido favorable, te devuelven 2300€ este año, dinero con el no contabas. A lo largo de la mañana con la euforia metida en el cuerpo todo sale bien, y para más inri la comida con tus suegros se cancela en el último momento, arrancas y vuelves del trabajo. 

Tu conducción se vuelve fluida, nada te enfada y en la radio ponen alguna canción tipo canción del verano, o alguna en concreto que te motiva al volante más de la cuenta, en ese momento, tan eufórico, gran parte de la concentración que teníamos puesta en la carretera, se pierde, y tienes un roce con el coche que se ha metido por la derecha.

Momento Ira

La euforia se ha ido, el roce debido al despiste por el momento eufórico al volante cambia todo. Después de hacer el parte amistoso y subir de nuevo a tu coche dañado, vuelves a conducir, pero tu estado de ánimo ha cambiado radicalmente, estás enfadado, no estás concentrado debido a que te sientes estúpido por haber rozado el coche en un momento tan eufórico como el de antes.

Al ir conduciendo en este estado de ánimo, la música que menos te puede convenir es música que tenga acordes fuertes, ritmos vivos, y además pueda resultar molesta. En estas situaciones tan comunes, debemos apagar la radio, o poner algo menos estresante, algo relajante tipo “Enya”, o música clásica. Esta música nos ayudará a mejorar la concentración y despejarnos un poco, evitaremos tener otro accidente de nuevo.

Momento Triste

Es inevitable que después de la tormenta llegue la paz, entonces se puede dar esta situación también. Vuelves de casa y tus peores demonios te atacan, y te sientes triste, el camino se hace eterno y además te planteas si de verdad el día ha sido tan bueno como cuando empezó. En ese trayecto los ánimos están muy abajo, y empiezas a distraerte con cualquier cosa y conduces en automático, con poca concentración en lo que haces y de repente suena la canción que faltaba, por ejemplo algo de Pink Floyd. 

Lo más sano, y digo esto porque podemos poner nuestra vida y la de los demás en peligro por no estar atentos a lo que hacemos y lo que nos rodea, es pararnos. Sí, apartarse en el arcén o donde legalmente te lo permitan, desahogarse, lo que tengas hacer, pero no conduzcas en ese estado de ánimo, y por supuesto dejar de escuchar ese tipo de música. 

La música es algo que va de la mano con los vehículos en general, pero no debemos dejarnos llevar por las emociones, y debemos centrarnos al 100% en la carretera, por nosotros y los demás conductores.

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