Mecánicos: peligro de extinción

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Estamos en el año 2020, la hibridación está entre nosotros desde hace bastante tiempo, y ahora toca en nuestras puertas la total pérdida de alma y carácter de los coches a manos de la electrificación de estos. 

Este artículo quiero dedicarlo a una generación de mecánicos autodidactas, de los que ya no se van a fabricar más series, mecánicos que han visto cómo los coches han y están evolucionando a ritmos que jamás hubieran imaginado. Estos mecánicos, al igual que los coches, parece ser que están quedando obsoletos en un mundo que cada vez se presta menos a lo artesano, a la reparación de máquinas que un día fueron capaces de llevar a toda la familia a la playa.

Esos mecánicos que eran capaces de arreglar in situ una fuga de anticongelante con un poco de pimentón. 

Estas máquinas y sus mecánicos son trozos de historia del mundo del automóvil que con el tiempo se perderán, junto a con sus recuerdos, su historia y sus máquinas obsoletas, algo así como un niño olvida los juguetes de su niñez.

Pasado

Cuando se emplea el término autodidacta, nos referimos a personas que han aprendido solas un conocimiento a base de experiencias, que les ha podido llevar más o menos tiempo, pero que realmente tienen un mérito impresionante, ya que no han tenido ocasión o no han podido aprender de otra forma que con la clásica ley de prueba y error.

Los mecánicos a los que yo me refiero, los de antes, son verdaderos mecánicos que no solo saben cambiar una rótula o arreglar un pinchazo, si no que además son capaces con solo oír el motor de un coche de saber casi con seguridad qué puede estar cocinándose dentro de éste.   

Olvidemos la diagnosis, olvidemos las bases de datos con instrucciones de reparación y por supuesto olvidemos los tutoriales de YouTube que tanto se usan a día de hoy. 

Imaginemos la siguiente escena.

Mecánico de pueblo, joven sin ninguna experiencia, solo puede aprender a base de consejos del jefe de taller, que arreglaba pinchazos de tractores y poco a poco transmite esos conocimientos a este joven mecánico. Este joven mecánico es a día de hoy un hombre de avanzada edad que gracias a los años y a la experiencia que consiguió rodando por talleres de pueblo y otros de dudosa reputación, ha conseguido jubilarse en un taller de servicio oficial.

Digámoslo así; solo algunos de estos mecánicos de verdad han podido tener la suerte de retirarse como Dios manda en un servicio oficial, o como jefes de taller en algún taller que no los haya tratado como perros viejos malhumorados.

Esta es la realidad para auténticas diagnosis vivientes que han dedicado su vida al mundo del motor de combustión. 

Futuro

Este futuro del automóvil, se podría decir que facilita las cosas a los mecánicos, pero es que realmente ya no salen mecánicos de la línea de montaje de los estudiantes, como decimos en España, son solo “cambia piezas”. 

El tema está en que con el cambio de la forma de reparar los coches de antes, cuando no había diagnosis ni ninguna pista para dar con las averías más allá de lo que el mecánico pudiera intuir, ha cambiado también la forma de preparar y de trabajar de los propios mecánicos. 

Así, ya no se repara, se diagnostica, se busca la pieza y se cambia. Por supuesto, si la avería es más gorda de la cuenta se investiga si hay posible reparación, pero como mucho se repara caja de cambios y motor. Las soluciones ingeniosas y la modificación de piezas se ha evaporado en este avance de la automoción, y hemos dado paso a la violación (en sentido monetario) del cliente, cambiando piezas hasta que se quede reparado. 

El futuro a corto plazo no mejorará mucho este camino que se está siguiendo, ya que posiblemente con los coches cada vez más informatizados solo habrá que conectar con el coche y nos dirá completamente su estado y posibles averías que haya, y las que puedan salir más adelante. 

Realmente no es culpa de nadie, a estos mecánicos se les forma con el objetivo de cumplir con una demanda de un parque móvil muy avanzado, y la mecánica antigua se deja para pequeños talleres que han encontrado su filón en este tema.

El final

El progreso de la automoción es algo imparable, y siempre quedarán empresas y países que dejarán que estos coches y mecánicos que todavía saben arreglarlos convivan en paz. Espero que sepáis apreciar lo que estos viejos mecánicos saben, y apreciar lo que nuestras máquinas de combustión interna nos dan todavía. 

Para terminar, solo quiero decir que me quito el sombrero ante los viejos zorros de la mecánica, ante los mecánicos de verdad que todavía viven y transmiten sus conocimientos mientras circulan por la carretera de la extinción viendo por el retrovisor cómo un rayo eléctrico se les acerca lento pero imparable. 

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