Mi primer coche: de compras con papá

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La figura paterna tiene un papel fundamental en este trámite de comprar un primer coche, ya que lo normal es que esa persona haya tenido ya unos cuantos y tenga cierta experiencia que nos pueda salvar (o no) de una posible mala idea. También puede pasar que buscando lo mejor para nosotros esa figura se equivoque, pero partimos de que es más fácil que nos equivoquemos nosotros que él.  

A continuación voy a presentar tres casos en los que la elección del primer coche es básica, y marcará los siguientes años de vida del coche, y posiblemente el gusto por los coches de su propietario.

Coche de capricho o para recorridos cortos

Este tipo de coche es el más común, y normalmente la única gran disputa que hay entre padres e hijos es el precio y motorización del coche.

Mientras que la figura paternal suele buscar algo económico y visitar el taller las menos veces posibles, el hijo se está imaginando a sus amigos detrás, con la radio a todo volumen, y orgulloso de su coche como el que más. 

En este caso de recorridos cortos, o de un uso más esporádico, es posible que sea mejor dejarse llevar por el corazón, y sacrificar un poco la economía por el disfrute del conductor.

Por ejemplo, si el chaval quiere un Cupra, se le puede hacer entrar en razón con un FR, que correrá también, pero gastando menos. Sin perder la vista del horizonte, pero a la vez disfrutando del camino. 

La figura paterna o el conocido debe entender que no siempre se es joven, y que es normal en este caso de poco uso y escasos kilómetros de recorrido, que el primerizo busque algo con más picante que un diésel atmosférico.

Coche útil o para recorridos largos

Este segundo caso es bastante más complicado que el anterior. La disputa es mucho más compleja, el padre no quiere que viaje en una caja de cerillas con ruedas, mientras que el hijo opina que los coches grandes y viejos, como un serie 5 de BMW o un Volkswagen Passat, son coches aburridos y faltos de deportividad.

En esta opción en la que por ejemplo el coche se usará diariamente o se presume que se va a viajar por carreteras conflictivas, es cuando más debe hacer hincapié la figura paterna en la compra de una berlina, y sacar a flote todos los contras de un coche pequeño en viajes largos.

Por experiencia, lo mejor para desengañar a un novato es dejarle probar antes de nada una buena berlina de tamaño medio, véase un Audi A4. Después de probar este tipo de coche, es bastante difícil que lo rechace en favor de un compacto o peor aún, un urbano. Además, siempre estarán los padres más tranquilos pensando en que su hijo viaja en algo más estable que un coche de 900 kilos a 150 km/h.

Coche nuevo o multiusos

En este caso maravilloso para el nobel, no tanto para la figura paterna, no solo es importante todo lo anterior en materia de seguridad y demás. Hay que pensar en el futuro, en la devaluación que sufra ese modelo desde que sale del concesionario hasta que se venda. Además, conviene investigar ese modelo a fondo.

Nadie quiere ser el conejillo de indias de ninguna marca. 

Pero esto se ve mejor con un ejemplo práctico. Un chaval que se compró en 2008 un Volkswagen Golf, a día de hoy, tendría una valoración superior a la de un Peugeot 308 de ese mismo año. 

A su vez, es bastante probable que visitemos menos el taller con el Volkswagen que con el Peugeot. Es decir, si el plan es comprarlo nuevo para aguantarlo muchos años, y darle un uso variado, es mejor elegir marcas con un poco más de salida en el mercado de segunda mano, y a su vez disfrutar de un buen coche.

Como se suele decir, lo barato sale caro.

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