Noveles que son demasiado noveles

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A la temprana edad de 9 años, tuve el enorme placer de poder conducir un volante por un camino de tierra, por el que con todo el cariño del mundo y sin conocimiento de mis padres, mi abuelo hacía las veces de profesor de autoescuela. 

Este “ritual”, aunque cada vez con menos frecuencia, aún se puede ver en pueblos. No es raro el padre/abuelo que deja conducir a su hijo/nieto para que vaya aprendiendo, siempre con la debida precaución y en vías poco o nada transitadas.

Desgraciadamente, no todo el mundo tiene esa suerte de que le enseñen desde pequeño;  quizás porque no hay interés alguno por aprender a conducir hasta que verdaderamente lo necesita por diversas causas, quizás porque no se dio la ocasión.

En cualquier caso, este hecho nos lleva a hablar de una parte de este artículo, una parte fundamental, que creo que gran parte de los conductores que circulan por nuestras carreteras agradecerán que se mencione y compartirán conmigo.

Cuando un conductor novel sale del examen de circulación, y aprueba este, ¿realmente sabe conducir?

Obviamente no.

Sabe circular según señales, sabe señalizar, sabe detenerse y avanzar, pero sinceramente y hablando claro, tiene más peligro que un niño con una pistola. A mi parecer, el sistema de aprendizaje en España está obsoleto: las autoescuelas les enseñan a aprobar exámenes, no a conducir en la vida real.

Esto no es culpa directamente de las autoescuelas, esto es culpa nuestra en general, deberíamos exigir que los noveles realizaran tres tipos de pruebas, una teórica y dos prácticas. 

¿Por qué tres pruebas?

Lo vamos a ver a continuación presentando los tres enemigos del conductor novel.

  • Incorporaciones excesivamente lentas: por mucho que los profesores (algunos) ponen empeño en que el novel acelere y se incorpore a la vía a su debida velocidad, los noveles se asustan por la presencia de los demás vehículos, lo que nubla su juicio y la coordinación entre caja de cambios y pedales se vuelve nula. El resultado de la ecuación es fácil, 1500 Rpm en 5ª marcha y a 60 km/h intentando incorporarse, lo que lleva a los demás usuarios a frenar y ralentizar la marcha de la vía.
  • Rotondas indecisas: en este tipo de vías, los alumnos muestran mucha indecisión, en todos los sentidos, desde su incorporación hasta decidir en qué carril deben seguir circulando para coger su correcta salida sin entorpecer la circulación. Uno de los mayores problemas que experimentan estos noveles en este tipo de intersección es la falta de iniciativa a la hora de incorporarse con seguridad, ven los vehículos que circulan dentro como auténticos enemigos que solo quieren estamparse contra ellos, no se les pasa por la cabeza pisar un poco más el acelerador y salir dignamente sin tener detrás la orquesta típica de bocinas por salir a 5 km/h.
  • Vivir en el carril izquierdo: Cuando se es inexperto y además no se ha recibido la formación necesaria, podemos llegar a coger auténticas fobias al volante, y entre ellas está el cambio de carril. Lo más fácil para un novel es apalancarse en su carril derecho o izquierdo y no pasar por el mal trago de mirar espejos y aventurarse a realizar un cambio de carril, ya sea para adelantar o para ser adelantado. Esto es una gran falta que perjudica gravemente la circulación de los demás usuarios y pone en peligro a estos noveles. 

Puedes desgastar las luces largas o el intermitente izquierdo, no lograrás que te dejen pasar así como así, y además corremos el riesgo de que se asuste y liarla más todavía.

Mejor dejar distancia y avisar con el medio que más nos guste pero sin presionar demasiado.

Soluciones

Como ya he comentado en los párrafos anteriores, esto tiene que tener solución. La solución, a mi parecer, es desglosar el permiso de conducir en tres fases, básicamente ya se hace con el de motocicleta. 

1ª Prueba: Teórica

Esta fase es primordial, realmente creo que es donde se está aplicando demasiada dureza ya que hay cosas que puede que nunca las veamos y se pierde de vista el verdadero objetivo de la teoría del permiso de conducción. Digamos que lo dejamos como esta.

2ª Prueba: Habilidad y situaciones de peligro

En esta segunda fase se debería enseñar al alumno a familiarizarse con el vehículo y su funcionamiento, una vez llegada esa confianza deberían enseñar a salir de situaciones peligrosas como aceleraciones bruscas y frenadas de emergencia, y obviamente a tener siempre bajo control el vehículo. Si esta prueba, que debería ser bastante estricta no se pasará, el alumno no debería pasar a la circulación.

3ª Prueba: Circulación

En la tercera fase podríamos aplicar un simple y contundente cambio, se llama soltura al volante. El alumno no solo debe saber respetar las señales de tráfico y circular conviviendo con los demás usuarios, debe notarse su soltura a la hora de circular y meterse de lleno en los diferentes tipos de vías. La autovía es muy monótona, fácil de circular y digamos que requiere de poca maña al volante, metamos a estos alumnos en secundarias estrechas y crucémonos con un autobús/camión, ahí es donde se verá la verdadera maña de este alumno. 

En resumen, mejorando el nivel de nuestros noveles no solo se ganaría en calidad de conducción para todos los usuarios de las vías de nuestro país, sino que además ganaremos en seguridad en la conducción desde el minuto 1 en que nuestros noveles tienen el codiciado carnet de conducir. Pensemos si no nos compensa pagar un poco más para poder circular mejor, sinceramente creo que sí, nuestras vidas no tienen precio.

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