Problemas de circulación del siglo XXI: parte II

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Una vez pasadas las festividades navideñas podemos mirar por el espejo retrovisor y recordar qué acontecimientos han sucedido en la vía pública a nuestro alrededor. Retenciones interminables en días clave (la gente espera al último momento para salir de viaje) y accidentes en vías con condiciones climáticas adversas son algunos de los eventos que hacen de la conducción una verdadera odisea navideña. 

Por suerte, a base de kilómetros y años de experiencia en este tipo de fechas, podemos evitar males mayores y hacer frente a los retos que se nos pongan por delante. En este artículo continuaremos viendo y examinando las diferentes situaciones problemáticas que nos podemos encontrar en la vía pública, pero con un enfoque navideño, y además haciendo énfasis en la conducción segura, en pos de protegernos nosotros mismos y a los nuestros.

Viajes en familia

Familias de toda España aguardan estas fechas con total expectación: unos merecidos días en familia, unas vacaciones de invierno o algún viaje para ver a algún pariente lejano. Estos viajes, para algunos veteranos de la carretera, o bien para padres curtidos en la batalla, no son más problemáticos que cualquier otro viaje por carretera. Pero no siempre es un camino de rosas: a veces estos viajes pueden complicarse por males menores, falta de previsión o bien por la caprichosa diosa de la fortuna, que al final es quien decide si sale bien o si bien se convierte en un infierno.

Un pequeño porcentaje de la población pertenece a esos veteranos que ya saben lo imprescindible para hacer un viaje en familia sin demasiadas preocupaciones. El resto averiguará las desventuras e ingratas sorpresas de no ir bien preparado. Realmente no es tan difícil ir bien preparado

En anteriores artículos se habló bastante de las condiciones adversas en la conducción, por lo que podemos deducir el equipamiento y revisión que debemos hacer al coche antes de salir. Obviamente, no es igual viajar desde Madrid hasta los Pirineos, que viajar desde el mismo punto a Valencia. Para mi parecer hay dos asuntos claves que, aparte de la pertinente planificación, debemos revisar con más ahínco en caso de hacer un gran viaje de este calibre.

El primero es el estado general del coche, más aún los neumáticos y luces. El segundo es planificar bien la ruta y no ir a la aventura, ya que podemos encontrarnos áreas de servicio cerradas y otras sorpresas. La prevención hará del viaje una experiencia de calidad, y la pequeña inversión de tiempo y dinero se verá recompensada en la llegada sin problemas al destino.

Hora punta: no sigas al rebaño

No, no he perdido el hilo de lo que estoy escribiendo, ni tampoco se ha colado un artículo de ganadería en la web, la foto es el vivo reflejo de una autovía en plena hora punta, de una operación salida. Millones de desplazamientos, miles y miles de coches de un punto a otro, y todos esos conductores con el mismo propósito, que no es otro que llegar lo antes posible para aprovechar al máximo sus vacaciones. Lo que nunca se para a pensar la gente es que a veces merece la pena salir o mucho más temprano o un día después.

No hay término medio.

En una operación salida, no podemos pensar en salir en medio de la tarde, o por la noche, con la esperanza de que no haya tanto tráfico. Ese pensamiento ya lo han tenido otros antes que tú, y todos os vais a lanzar al mismo campo, literalmente como ovejas.

Ahora bien, si lo planteamos de otra forma y gastamos unas horas de nuestra vida en descansar bien, revisar que lo llevamos todo y asegurar el estado de nuestro coche, quizá al día siguiente lo tengamos mucho más fácil que otros que por aprovechar hasta el último segundo, podrían no llegar.

Caos ciudadano

Cuando nos adentramos en la ciudad en fechas señaladas, podemos observar que se multiplica por diez el tráfico de peatones, y por dos o tres el de vehículos. Este factor hace aumentar exponencialmente el riesgo de atropellar a un peatón, colisionar con otro coche o incluso entrar sin querer en una zona peatonal. Tristemente, además de este factor, tenemos el factor exponencial del alcohol.

En fechas señaladas, el consumo de alcohol se multiplica también, aumentando de esta forma la probabilidad de que ocurra algún caso de los anteriores. La recomendación más lógica y económica para estas situaciones es el uso del transporte público para largas distancias en la ciudad, y reducir al mínimo el uso del coche. Pensadlo de esta forma: cinco minutos incómodos de metro pueden marcar la diferencia entre que un conductor borracho os embista o llegar junto con tu familia sanos y salvos al destino.

Un vaquero entre indios

Una vez un viejo conocido me hizo esa referencia, haciendo la comparación de conducir en estas fechas con las viejas películas del oeste americano. Lo cierto es que esta comparación puede parecer demasiado drástica, pero es la verdad. Debemos mentalizarnos de que tú eres el vaquero y los demás conductores los indios: cada uno lleva su camino, y nadie mirará más por ti o por tu familia que tú mismo.

En la carretera, convivimos con conductores borrachos, de una edad demasiado avanzada, inexpertos y un largo etc. que no obligan a andar con ojo, ya que en cada cruce y en cada adelantamiento encontraremos el riesgo. 

Más vale prevenir…

Solo, y digo solo, manteniendo la distancia de seguridad con los demás vehículos tendremos el cincuenta por ciento hecho, y si añadimos un poco más, os garantizo que llegaréis a vuestro destino, y además disfrutaréis del viaje, que es lo que se busca al conducir.

¡Feliz año nuevo a todos! 

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