Ram Air y otras invenciones

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Cuando eras pequeño y veías en películas americanas esos grandes muscle car con sus grandes capots y sus grandes tomas de aire, lo más normal es que solo te fijaras en lo llamativo que resultaba, y todo lo que se podría correr con él. Sin embargo, al pasar los años por ti, y ver esos coches y sus diseños más detalladamente, te das cuenta que realmente no todo es mera estética y apariencia

En este artículo quiero ver algunos sistemas empleados en los motores de gasolina de antes, y también algunos de los que se emplean ahora. Todos estos sistemas a veces pasan desapercibidos, pero están específicamente diseñados para no solo aportar más potencia al motor, sino que buscan también aprovechar elementos naturales como el aire aspirado, o la temperatura y dirección de entrada de dicho aire.

Aunque no sea algo tan sonado como la hibridación, los eléctricos, o los diésel milagrosos que no gastan nada, los gasolina siguen ahí, y además siguen evolucionando en pos de mejorar consumos y prestaciones.

Ram-Air 

Es un sistema de entrada forzada de aire frío, pensado para aumentar el caudal y la presión de aire de admisión que entra en los cilindros, con el fin de aumentar la potencia final. Más detalladamente, podemos dividirlo en una entrada exterior de aire, con un diseño que obliga al aire a entrar por ella a gran velocidad y creando una turbulencia específica.

Para conseguir esto, se necesita estudiar la manera de que el aire, al entrar en esta toma, ofrezca la mínima resistencia y obtenga a su vez la mayor velocidad de entrada en los cilindros. 

Si observamos los muscle car americanos de los años 60 ó 70, podemos ver que hacían clara publicidad de esta tecnología, con sus siglas RAM AIR, y sus tomas de aire colocadas para recolectar dicho aire a altas velocidades. A día de hoy, este sistema se sigue empleando en coches y también en algunas motos de alta cilindrada. Hay empresas dedicadas especialmente a estudiar sistemas Ram Air para diferentes modelos, ya sean gasolina o diésel.

Si os preguntáis qué ganancia se puede obtener con dicha modificación, no esperéis gran cosa, pero si bien es cierto que cambia la respuesta al acelerador y el sonido del motor, el coche se vuelve más brusco y más ruidoso al modificar la entrada de aire original. También queda decir que estamos variando el sistema que los ingenieros de la marca han diseñado para dicho coche, y a no ser que sea un motor de altas prestaciones, no solo puede que no ganemos mucha potencia, sino que además demos lugar a una lectura errónea del sensor de masa de aire, y terminemos en una mezcla de aire/gasolina defectuosa, y finalmente en avería de motor.

Inyección directa

Es un tipo de inyección que atomiza el combustible a presión sobre los cilindros sin pasar previamente por el colector de admisión como pasa en la inyección indirecta. Este tipo de inyección es un poco más compleja que la indirecta, ya que necesita de una exactitud en la cantidad inyectada muy precisa, y además es más fácil de ensuciarse debido a su exposición a la cámara de combustión.

También tiene sus cosas positivas, es más rápida que la indirecta, el motor es más estable, y además se reduce el consumo de combustible ya que se evita el roce de las paredes del colector de admisión, y al combustible no le cuesta tanto llegar a las cámaras de combustión.

Como dato curioso, el Ford Mustang, en su versión 5.0 V8, combina ambas inyecciones, directa e indirecta. Utiliza la inyección directa para arrancar y para altas revoluciones, y la indirecta para rangos de utilización más tranquilos. El Mercedes-Benz SL 300 o alas de gaviota, fue un deportivo que también utilizó la inyección directa todavía en sus albores.

Compresores eléctricos

Ya he escuchado más de una vez el término turbo eléctrico, y no es un término erróneo, pero sí es un término mal empleado para dirigirse al componente que vamos a ver a continuación. Se trata de un componente electrónico que se encarga de meter aire a presión en el sistema de admisión con la ayuda de un motor eléctrico.

Podemos imaginárnoslo como un secador gigante que absorbe el aire de fuera y lo insufla a más presión que la atmosférica en el sistema de admisión. El error es llamarlo turbo eléctrico, ya que este no es más que un compresor, y no actúa ninguna turbina en los gases de escape, como sí pasaría en cualquier sistema turbo. Con este elemento, solo conseguiremos meter aire a presión, pero no conseguiremos el efecto turbo, ya que ningún dispositivo ayuda a sacar los gases de escape como sí pasa en el turbo.

Ni más ni menos

Algunos sistemas tienen utilidad mientras que otros solo entorpecen lo que los ingenieros han ideado para esos motores, con lo cual es mejor cambiar de coche antes que cargarse años de ingeniería, para ganar o perder caballos de potencia.

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